100 POEMAS DE KABIR

Publicado en por paheba

 

 

 

KABIR

 

 

Kabir fue uno de los más importantes místicos religiosos de la India en el siglo XV.

 

Kabir siguió la tradición que cree en un Dios sin atributos, dentro de una escuela que no aceptaba el culto a las imágenes. Se opuso radicalmente a toda práctica religiosa externa. Afirmaba que la unicidad y la incognoscibilidad de Dios. Practicó pues, una experiencia religiosa basada en la unión espontánea del uno con el todo.

 

En hebreo, dicho nombre significa “los poderosos”, Gibborim. Antiguamente, todas las divinidades relacionadas con el fuego (fuesen divinas, infernales o volcánicas) eran llamadas Cabirias. La voz Kabir es derivada del hebreo Habir, grande, y también de Kabar, uno de los nombres de Venus. Los Cabires son los más elevados espíritus planetarios, los más grandes dioses y “los poderosos”.

 

Todos los Dioses de Misterio eran Cabires. Los Misterios de los Cabires en Hebrón estaban presididos por los siete dioses planetarios, entre otros, por Júpiter y Saturno bajo sus nombres de misterio. Tanto en Fenicia como en Egipto, fueron siempre los siete planetas conocidos en la antigüedad, los cuales, juntamente con su padre el Sol, o su “hermano mayor”, constituyen un poderoso grupo de ocho entidades; los ocho poderes superiores, o los asesores del Sol, que ejecutaban alrededor de éste la sagrada danza circular, símbolo de la rotación de los planetas en torno del Sol. En Samotracia y en los más antiguos templos egipcios, los Cabires eran los grandes dioses cósmicos, los Siete y los Cuarenta y Nueve Fuegos sagrados; mientras que en los santuarios griegos, sus ritos vinieron a ser principalmente fálicos, y por lo tanto, obscenos para el profano. En este último caso, los Cabires eran tres y cuatro, o siete (los principios masculinos y femeninos). Son los Sagrados Fuegos Divinos, tres, siete o cuarenta y nueve, según lo requiere la alegoría, los Hijos del Fuego, Genios del Fuego, etc. Su culto era universal y estaba siempre relacionado con el fuego, razón por la cual el cristianismo hizo de ellos unos dioses infernales. El título de estos “grandes, benéficos y poderosos dioses” era genérico; eran de uno y otro sexo, así como eran también terrestres, celestes y cósmicos.

 

 

 

 

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